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La Fundación

por Marcelo Izaguirre

“El principal responsable de esto soy yo, pero no el único”

Oscar Masotta , 1972

 

En esa Argentina de incertidumbres políticas y destinos inciertos, contrariando la idea de quienes afirmaban que el futuro científico del psicoanálisis estaba asegurado en la desinstitucionalización, (1) un conjunto de psicoanalistas con la conducción de Oscar Masotta , decidía fundar, el 28 de junio de 1974, una escuela de psicoanálisis, la primera bajo la égida lacaniana fuera de los ámbitos de influencia del psicoanalista francés Jacques Lacan , que por entonces era fuerte, pero reducida a la cultura francesa. La repercusión que tuvo esa noticia en los medios no fue más feliz que la que tuvo la fundación de la Asociación Psicoanalítica Argentina en 1942: ninguna. El día 29 de junio de 1974, la noticia en primera plana del diario La Nación se ocupaba, a varias columnas, de un golpe comando que había realizado un grupo guerrillero en la localidad de Garín . La misma noticia era objeto de unos renglones en una columna en la contratapa del diario La Opinión. El espacio dedicado por los medios era inverso al que se otorgó al episodio de ruptura de los grupos —Plataforma y Documento— con APA en 1971. Tampoco los suplementos culturales de los medios le dedicaron una línea a la nueva escuela de psicoanálisis. Pocos días después, el 1º de julio de ese año, la muerte de Perón concentraba el interés de todas las páginas de los distintos medios de comunicación.

La única referencia al psicoanálisis era indirecta y no se trataba precisamente de ninguna alusión a Lacan ni a sus seguidores argentinos, aunque no dejaba de ser una referencia importante y simpática, la más importante alusión al psicoanálisis de un personaje político desde que Arturo Frondizi afirmó que se mantenía actualizado en temas de psicoanálisis leyendo revistas de la Asociación Psicoanalítica Argentina y que hasta tenía noticias de la clínica. (2) En el diario La Opinión, se publicaba un reportaje a Perón , donde, hablaba de los jóvenes universitarios y la resistencia —todavía aludía a la maravilla de la juventud—, que gracias a la acción de Dios que es grande y misericordioso, y al trabajo político que se había realizado y que comenzaba a dar sus frutos, el niño de ayer se había transformado en un revolucionario. Digna de la envidia de la mejor “Escuela para padres”, decía que esa acción es la que había posibilitado que Ese que ayer era el único privilegiado, hoy es el revolucionario. Eso comenzó a formarse en la familia; es decir que los principios que nosotros destilamos políticamente —malos o buenos— en la comunidad argentina, en manos de las madres, fueron siendo metidos en los niños desde que nacieron hasta que tenían seis años, precisamente la época que en que se forma el subconsciente. ¿Quién les saca —se preguntaba Perón —del subconsciente a esos chicos lo que la madre les metió durante esos años? Los resultados eran consecuencia de una alianza: de la acción política con las madres, y la acción de Dios , que había permitido que el niño de seis años en 1955 se transformara en el “joven maravilloso” de 24 años, en 1973. (3)

El destino, quizá el destino humano de breves dichas y largas penas, como dijo el poeta, quiso que esa persona difícil de ubicar, como fue calificado Oscar Masotta , estuviera fundando una institución cuando el líder político que decía que sólo la organización vence al tiempo se estaba yendo para siempre. Destino que tenía aires paradojales, ya que, si en 1954 cuando era maestro de una escuela de la por siempre “antiperonista” ciudad de Buenos Aires , había convocado a los alumnos a realizar una composición donde se debía elegir entre Dios o Perón , (4) veinte años más tarde, aunque no han faltado quienes han dicho que no son nada, Masotta fundaba una institución que no tenía nada que ver ni con uno ni con otro. Y eso ocurría en tiempos en que podía resultar más sencillo estar sin Dios que sin Perón , si tenemos en cuenta lo hegemónica que se había tornado entonces la militancia por el peronismo, ya sea desde la izquierda o desde la derecha. Los aires paradojales tal vez obedecieron a que en 1955, Masotta no era un niño sino un maestro de escuela.

A esa institución fundada por Masotta y algunos otros, Escuela Freudianade Buenos Aires , luego de la Argentina , (5) no le faltaron los antagonismos mencionados, sólo que al no estar en juego los intereses de la patria, han estado, con el paso del tiempo, del lado de la farsa más que de la tragedia. Los antagonismos y divisiones en la Escuela lacaniana llegarían más rápidamente que en la otra institución, APA , que había tenido una posición hegemónica desde su fundación, en 1942, hasta la partida de los grupos mencionados, en el comienzo de los setenta. Si en un caso la fractura ocurrió a los treinta años, sólo habían transcurrido cinco cuando se produjo en la Escuela de Buenos Aires , lo cual puede vincularse con los fenómenos políticos del momento. A pesar de la fuerte influencia de los miembros de aquella primera escuela de psicoanálisis lacaniano en Buenos Aires , un rasgo característico fue que la misma se produjo al margen de la enseñanza universitaria y del hospital. También fue diferente el modo de fundación de una y otra. En el primer caso, se trataba de seis miembros, todos médicos, prácticamente un conjunto de pares, que le dio aires familiares a la Asociación hasta que su institucionalización fue formalizándose con el paso del tiempo. (6) En la fundación de la Escuela Freudianade Buenos Aires las diecinueve personas que participaron con diversas formaciones; configuraron un mosaico que mostraba ribetes de modernidad (retomaremos en el apartado dedicado a la Escuela). Mientras, los tres miembros del primer grupo lacaniano se autoexcluían de la fundación de la Escuela.

Elizabeth Roudinesco —otra de las personas que se ha hecho eco de rumores, más que abocarse a estudiar el tema— marcó en esa escisión el olvido de la sangrienta dictadura, a lo que ha respondido Graciela Musachi , una de las pocas excepciones mencionadas, que no ha hecho silencio ante acusaciones de esa naturaleza al lacanismo. A diferencia de la historiadora francesa, afirmó que, si por un lado la institucionalización respondía a las coordenadas de la época, la escisión no se jugó entre el compromiso político y la cobardía, sino en el interior de una política para el psicoanálisis. (7)

Merece destacarse, más allá de los destinos de la institución, que haberla fundado fue otro rasgo diferencial de Masotta y de quienes lo acompañaron, respecto a otros “sofistas” que habían comenzado a circular por la ciudad. Dicho acto fue también una apuesta radical por el psicoanálisis, cuando la vanguardia (política) y la realidad (política), como se ha dicho, convocaban a otras prácticas. Esa fundación fue un gesto al que no le faltó audacia, ya que implicaba hacer público, por parte de un grupo de personas, su práctica del psicoanálisis cuando estaba en vigencia el decreto 2282 de Carrillo de 1954 que impedía su ejercicio a quien no fuera médico, a través de la ley 17132, de 1967. A pesar del conflicto que había ocurrido con los grupos escindidos de la APA , seguía sin considerarse a los psicólogos con derecho al ejercicio del psicoanálisis, tampoco de la psicoterapia. (8)

Si Graciela Musachi habló de una “elección forzada” para la escisión, hay que destacar que las coordenadas de la época en cuanto a la fundación, indicaban que no se podía hacer otra cosa que fundar algo nuevo; y eso puede ser ubicado en los términos de la excepción, ya que el escenario estaba configurado para que nadie pudiera ser considerado psicoanalista si no pasaba por la institución oficial, pero para pasar por ella había que ser médico. O sea, como no había posibilidad de transformarse en psicoanalista sin ser médico, no tenía fundamento el acto de quien se dijera psicoanalista sin esos atributos de la “distinción” (aunque en los sesenta no faltaban quienes habían comenzado a decirse psicoanalistas sin haber pasado por allí). Si ese era el panorama por el lado “oficial”, por otro, quienes propiciaban la revolución se esforzaban por conservar, curiosamente, la teoría canónica imperante en la institución de la que habían partido poco tiempo antes; justificando esa necesidad, según Marie Langer , en la solidez clínica de Melanie Klein , mas útil para la práctica que el retorno al siempre limitado Freud ; acordando con otro militante de aquella causa, que encontraba en Klein una fértil herencia clínica frente a las distracciones filosóficas de Jacques Lacan . (9) Aquella fundación se transformaba de esa manera en una apuesta por afianzar no sólo un cambio teórico, sino también en la perspectiva clínica de el psicoanálisis argentino, dejando sin argumentos a quienes no veían otra cosa que una moda, tanto en el retorno a Freud , como en el arribo de Lacan a Buenos Aires .

Y, en el fragor de las discusiones respecto a los contenidos que tendría el acta fundacional, donde algunos estaban interesados en dejar constancia de los avatares políticos del momento (y al no tener éxito no acompañaron), Masotta se acercaba a Carl Schmitt , aunque no lo supiera, cuando decía que más importante que el contenido de la decisión era la decisión misma de fundar. (10) Ese acto performativo explica que uno de los psicoanalistas que lo acompañaba haya dicho que la Escuela debía su existencia a la decisión de Masotta . Otro, explicando su ausencia, afirmó que el acta de fundación presentaba un carácter propagandístico, por lo cual había decidido no participar . No resultaba sencillo decirse psicoanalista entonces, en medio del avance de las corrientes ultramontanas. Podría ser la razón por la cual Jorge Jinkis decía, en un artículo que salía publicado en el número 2 de la revista Imago, que quienes estaban en ese número contando qué dice Lacan , eran los mayores y mejores difusores de Lacan en Argentina , pero que tenían como característica no ser analistas. (11) Afirmación que realizaba, quizá, por haber decidido no ingresar a la Escuela recién fundada, pero que en verdad, no era válida para todos, pues entre ellos se encontraba Evaristo Ramos , quien había hecho el curso en la Asociación Psicoanalítica Argentina , y miembros del Centro de Medicina de Buenos Aires, entre los cuales había algunos médicos que hacía ya varios años que practicaban el psicoanálisis . Tal vez, se puede concluir hoy, aquellas afirmaciones de Jinkis hayan sido un modo de no tentar a la censura imperante en el país para cuando ese número ganaba la calle (noviembre de 1974).

 

Referencias

  • Cf. las afirmaciones de Armando Bauleo en Psicoanálisis ¿adaptación o cambio? Edit. Rodolfo Alonso, Buenos Aires, 1972. El concepto “institucionalización” era muy usado por el entonces presidente Lanusse .
  • Pandolfi , Rodolfo: Frondizi por él mismo, Galerna, Buenos Aires 1968, p.62
  • En el diario La Opinión 5-7-74, suplemento, subrayado nuestro. (Perón en su discurso del 21 de junio de 1973 ya había emprendido una crítica a la juventud). Reportaje realizado por Jacobo Timerman , Roberto Maidana y Sergio Villarroel . El reportaje se realizó en septiembre de 1973, por televisión, en canal 13; no había ocurrido aún la expulsión de las columnas juveniles el 1º de mayo de 1974.
  • Sebreli, Juan José : en El riesgo de pensar, Sudamericana, Buenos Aires, 1984.
  • El nombre, al momento de la fundación, fue Escuela Freudiana de Buenos Aires . En el momento de la escisión Oscar Masotta decidió que en adelante se denomine Escuela Freudiana de laArgentina .
  • Balán , Jorge: Cuéntame tú vida, Planeta, 1991. Ricardo Avenburg cuenta que la formalización comienza con el primer viaje de Hanna Segal en 1954; en “Psicoanálisis, Universidad e institución psicoanalítica”, en Fragmentos de la historia del psicoanálisis en la Argentina, JVE, 2003.
  • Musachi , Graciela: POS O CPC, Ciencia, política, clínica, Grama ediciones, Buenos Aires 2003. También Cf. reportaje a Elisabeth Roudinesco , en el diario Clarín, jueves 6 de diciembre de 1994.
  • El decreto de Carrillo fue sancionado durante el primer gobierno peronista, en el año 1954. A pesar de que los miembros de la APA fueron en su gran mayoría antiperonistas, no surgió de esa institución ninguna iniciativa para terminar con esa “ley peronista”, lo cual debe ser entendido en función de la confluencia de intereses. Para ello se puede leer el testimonio de un psicoanalista que fue presidente de APA y de APdeBA , Leonardo Wender : “Orígenes del psicoanálisis y de su institucionalizacion en la Argentina”, en Fragmentos de la historia del psicoanálisis en la Argentina, op. citado.
  • Véase respecto a ello Langer , Marie: “La mujer: sus limitaciones y posibilidades”, en Cuestionamos II, Granica Buenos Aires, 1973. Al aludir al tinte de moda del retorno a Freud no deja de referirse a Lacan, a quien muestra despreocupado del problema femenino
  • Dotti , Jorge: Carl Schmitt en Argentina, Homo Sapiens, Buenos Aires, 2000. cap. 44
  • Imago Nº 2, Letra Viva, noviembre de 1974. El carácter propagandístico se lo atribuía Jorge Fukelman, Entrevista 2003.

 

 
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