Reportaje a Sofía Winitzky
Por Asociación Amigos de La Fundación Descartes.
Recorridos
Preguntas y respuestas
Sofía Winitzky es miembro del Consejo Académico del Centro Descartes, integra la Comisión de Biblioteca y coordina la Orientación Bibliográfica. Forma parte del Consejo de Dirección de Etcétera, el periódico Descartes y junto a Graciela do Pico coordina el Círculo de Actualización en Historia de la Fundación Descartes. Es miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis
P. ¿Cómo fue su encuentro con el psicoanálisis?
R. En dos tiempos. Un temprano interés por el psicoanálisis quizá provocado por la conjunción del despertar sexual y el espíritu de la época, por alguna razón se convirtió en una atracción por la ciencia, acorde con el gusto por las matemáticas que traía desde chica (me gustaba su belleza formal, su economía de recursos, algunas simetrías). Así el sueño de la razón me condujo, tras un breve paso por la Facultad de Ciencias Exactas, a la carrera de Medicina; algunos ideales familiares no fueron ajenos a este nuevo cambio de intereses.
Un primer análisis, un grupo de estudio de Freud y una amiga que leía a Lacan me hicieron perder el interés por esa carrera. El cuerpo despojado de la medicina se demostró insuficiente a la hora de decir por qué. Se hizo audible en ese momento el deseo de convertirme en psicoanalista.
La decisión estaba tomada. Tras la renuncia a la cardiología, que había sido mi primera opción, la residencia de psicopatología en el hospital Piñero fue elegida por ser, de todas, “la más lacaniana”. A la formación teórica y práctica ofrecida por el hospital se agregó el estudio en grupos privados con aquéllos que fui encontrando: Juan Carlos Cosentino, Juanqui Indart, Diana Rabinovich.
P. ¿Qué destacaría de su recorrido?
R. En primer lugar, la experiencia hospitalaria donde pude escuchar especialmente a pacientes psicóticos y tratar de entender su sufrimiento, y que me permitió además conocer a supervisores y docentes de distintas instituciones psicoanalíticas y escuchar su modo particular de entender la práctica. Luego la universidad, guiada sin duda por la ilusión de un saber formalizable, y sobre todo la posibilidad de una experiencia docente que se extendió por varios años y varias cátedras. Así pude descubrir los límites y las posibilidades de la enseñanza del psicoanálisis en una institución donde la circulación del saber está mediada por la promesa de “habilitación” y la ignorancia del goce que pone en juego esa misma circulación.
Cuando se funda la Sociedad Analítica de Buenos Aires, SABA, promovida por Jacques-Alain Miller y con la dirección de Diana Rabinovich y Juan Carlos Indart, entendí que ese era el lugar donde quería continuar mi formación. No tenía una idea clara acerca de la importancia de una política del psicoanálisis, me bastaba con que estuvieran en ese proyecto aquellos a los que yo consideraba autorizados en psicoanálisis
El torbellino de los acontecimientos de aquel momento, que conducirían por último a la creación de la Escuela de la Orientación Lacaniana, hizo que el horizonte de expectativas que hasta ese momento parecía claramente trazado, se volviese mucho más confuso. En mi caso, teniendo en cuenta que se anudaban la institución, el análisis y la enseñanza en la universidad, la situación se tornó especialmente crítica.
Tuve que dejar caer muchas cosas, algunas de ellas seguramente sostenidas por ideales de saber no analizados y otras producidas por la pérdida que significó la disolución de ese proyecto.
En un momento me encontré, en una entrevista con Jacques-Alain Miller, intentando orientar de nuevo mi inserción en el psicoanálisis. Fue después de algún tiempo que a través del encuentro con Germán García y el Centro Descartes, llegué también a incluirme en la EOL y en la AMP.
En cuanto al Centro Descartes, desde el año 2000 formo parte del equipo docente del Debate Freud/Lacan. He realizado algunos trabajos con Germán García y Graciela do Pico en el marco de un Módulo de Investigación que comenzó llamándose Clínica y política en la correspondencia de Sigmund Freud y que luego devino simplemente Correspondencias, anudándose de ese modo al Círculo de Actualización en Historia.
P. ¿Cuál es su perspectiva actual dentro del “proyecto Descartes”?
R. En este momento formo parte de la comisión de Biblioteca. Allí mis intereses son varios: por supuesto, los libros; pero además el establecimiento de links con bibliotecas e institutos culturales de la Argentina y de otros países; también me parece importante darle un perfil más ágil al lugar que tiene nuestra biblioteca en la página Web del Centro, de modo q ue incluya no sólo la reseña de libros sino también su lectura crítica. El objetivo sería en definitiva abrir la biblioteca a un campo más vasto: el arte, la historia, la política, la religión, la ciencia.
Participo además del seminario Cartografía de la repetición. Un tiempo para comprender, a cargo de Germán García. Me interesa especialmente la relación entre la creencia, incluso la fe religiosa, la ciencia y el psicoanálisis. Alrededor de estos temas pienso enfocar este año mi trabajo de investigación en el seminario.
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