Reportaje a Claudia Castillo
Por Asociación Amigos de La Fundación Descartes.
Claudia Castillo, secretaria adjunta del Consejo de Gestión del Centro Descartes, es la responsable del Módulo de investigación Referente/Infancia y dirige junto a Graciela Do Pico La dióptrica: perspectivas en psicoanálisis, boletín de módulos y equipos temáticos del Centro Descartes. Es docente del Debate Freud / Lacan y del Instituto Oscar Masotta y desde su creación es interlocutora de la Delegación Río Gallegos.
Forma parte del “proyecto Descartes” desde sus inicios en 1986 y participó en la constitución de la Escuela de la Orientación Lacaniana, de la que es AP. Es miembro de la Comisión de organización y supervisión de Atención Analítica. Es docente de la UBA en la Fac. de Psicología en la materia Historia de la Psicología Cátedra II (titular: Prof. Lucía Rossi).
Recientemente compiló los trabajos presentados en la Jornada, auspiciada por UNICEF, La infancia y sus problemas, organizada en conjunto por la Fundación Descartes, la Fundación Infancias y la Fundación Puertas Abiertas, de la cual es miembro fundador y su actual presidente.
AAFD: Para comenzar ¿Cómo fue su encuentro con el psicoanálisis?
C.C.: Mi encuentro con el psicoanálisis fue en el ámbito de la Universidad, en el año 1983, el retorno de la democracia marcó también el retorno de mucha gente que se había exiliado así como también la reaparición de cátedras con contenidos psicoanáliticos. Allí tengo mi primer acercamiento a la lectura de Lacan. Al salir de la Universidad, hice un grupo de estudio con Marta Margulies sobre el Seminario II, de Jacques Lacan. El yo en la Teoría de Freud. Luego me inscribí en un post-grado de un grupo analítico ligado a la APA en el que estuve sólo un año.
Por otra parte, muy rápidamente comencé mi práctica clínica en el Servicio de Adolescencia del Hospital Pedro Elizalde y en el ámbito privado; retroactivamente puedo aplicarle a esas primeras experiencias la frase de Lacan: “una práctica no necesita ser esclarecida para operar”.
El hecho de que los niños que llegaban a mi consulta se curaran de sus padecimientos sin que yo supiera bien porque hizo que tuviera la necesidad de hacer “un análisis en serio”. Unas amigas de esa época, hacían un grupo de estudio con Germán García que hacía poco había regresado de España. En un diario o revista de aquella época encuentro un reportaje a Germán García que entre otras cosas había nacido en Junín como mi madre. Por eso o a pesar de eso lo llamo y comienzo mi análisis.
Paralelamente a esto y por mi gusto por el francés, en la Alianza francesa de Vicente López, dos psicoanalistas, cuya relación con Germán García yo desconocía, daban un curso sobre La repetición, eran Ernesto Sinatra y Carmen González Táboas, con ellos y otra gente formamos luego la Biblioteca freudiana de Vicente López, una especie de sucursal de la Biblioteca Internacional de psicoanálisis, que no duró demasiado. En cuanto a la BIP, formé parte de la misma desde 1987 hasta su disolución en 1991, para crear la EOL , junto con gente que provenía de otros grupos.
AAFD: ¿Qué factores estuvieron en juego en su formación?
C.C: En primera instancia y fundamentalmente mi análisis, eso marcó de entrada una orientación. Esa orientación tuvo el sesgo de una lectura de Freud ya influenciada por Lacan y con la perspectiva de Jacques-Alain Miller. Esto más la particularidad de la enseñanza de Germán García y otros embarcados en el proyecto Descartes que implica la inserción del psicoanálisis en “los debates culturales”.
Por supuesto, la experiencia del control, ligada al análisis pero no únicamente.
Y luego un rasgo, fundante y propio del proyecto Descartes desde el comienzo, el gusto por las publicaciones. Esto nos obligó a algunos, desde muy temprano en nuestra formación, a tener que decir y decirlo por escrito. En esta línea reconozco el impulso de algunos, como Graciela Musachi, por ejemplo.
Por último, la lectura, lectura silenciosa y con compañeros de ruta distintos en distintos momentos. De esos tiempos, en que nos partíamos la cabeza leyendo Lacan conservo hasta hoy dos amigas una en el campo de la literatura y otra que prosigue en el campo del psicoanálisis: Liliana García y Beatriz Gez.
AAFD: La temática de la infancia y la adolescencia es una constante en su trabajo de investigación desde hace veinte años. ¿Cuál es su evaluación de la situación actual del psicoanálisis respecto de la infancia y cuáles son sus consideraciones clínicas?
C.C.: En el Módulo de investigación del cual soy responsable desde 1992, que tuvo por título Tratamientos de la infancia en la Argentina, siempre pensamos que la práctica del psicoanálisis con niños en particular no podía estar aislada de otras disciplinas que también se ocupan de la infancia. De entrada nos ocupamos de saber cómo operaban otras prácticas y qué discurso sobre el niño sostenían. El campo de las aplicaciones del psicoanálisis, tan de moda actualmente, fue objeto de nuestras investigaciones, realizamos actividades con profesionales de otros campos, publicamos artículos en diversas publicaciones del medio.
Por otra parte, si bien nos hemos ocupado del tema del diagnóstico, y de los diversos diagnósticos que describe el DSM IV y que crean cada vez nuevos trastornos que afectan a los niños hemos elegido con mis colegas coordinadoras del Módulo, Myriam Soae y María Marta Giani, tomar como eje de investigación para este año y el próximo, a la angustia.
La angustia y el síntoma son dos ejes que a nuestro entender, reordenan el campo de la clínica.
Creemos, que aún cuando el niño venga diagnosticado como un ADH, por ejemplo, no es posible llevar a cabo un análisis sin que exista algo del padecimiento del sujeto puesto en juego.
Pensamos, siguiendo a Freud, que si bien el niño puede jugar y dibujar es crucial que el niño hable, y es a partir de eso que el psicoanálisis puede operar.
Aún en los casos graves como el autismo, sabemos con Lacan, que el niño está en el lenguaje, y se verá entonces caso por caso como arreglárselas con eso.
AAFD: Además de docente del Instituto Oscar Masotta desde su creación usted es interlocutora de la delegación Río Gallegos, nos interesaría conocer su opinión respecto de esta experiencia.
C.C.: Viajo a Río Gallegos desde 1995, a partir de una invitación de Mariana Filippo, residente allí. Luego, a partir del año 2000 y de la creación del Instituto Oscar Masotta esta ciudad como otras se suma a este proyecto de enseñanza e investigación, y en general la experiencia ha sido muy provechosa.
El IOM ha establecido una enseñanza regular del psicoanálisis en cada lugar, respetando las particularidades locales, ha promovido y propiciado publicaciones, ha permitido acuerdos con Universidades locales, etc.
Como quizás ustedes sepan, existe el IOM en veintiún ciudades del país, ya sea bajo la forma de Centros de Investigación y docencia o Delegaciones.
He tenido la oportunidad de dar clase: en Bariloche, Salta, Tucumán, Neuquén, La Rioja, Pergamino y Río Gallegos, por supuesto. En todos estos lugares, he encontrado un interés renovado por el psicoanálisis aún cuando los practicantes no necesitan confrontar con nadie ya que no hay tanta competencia como en Buenos Aires.
AAFD: Por último, ¿Cuál es su perspectiva actual dentro del proyecto Descartes?
C.C.: En el proyecto Descartes, me interesa especialmente El debate Freud/Lacan, que este año tiene por eje el Seminario VII La ética del psicoanálisis, donde no necesariamente estos dos autores dicen lo mismo, a veces, confrontan a veces dicen lo opuesto. En ese mismo debate, y siguiendo la dirección de enseñanza de Germán García es importante, actualizar las referencias para no citar a ciegas cuestiones que para Lacan se ciñen a un contexto y a una coyuntura particular. Además del módulo, al cual ya me he referido, me interesan especialmente los espacios de “Enseñanzas de la clínica”, donde hacemos un esfuerzo por argumentar la práctica y “Lecturas críticas” como un dispositivo donde a partir de un libro como excusa, se puede pensar y debatir en torno a un tema que de un modo u otro atañe al psicoanálisis. “Claridad y distinción” dice Descartes, encuentro estos elementos en el Centro y en la Fundación homónima, y eso no deja de causarme entusiasmo.
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